En este Salmo David nos anima a
buscar a Dios y confiar en Él para que no carezcamos de ningún bien.
Nos enseña el camino para
conseguir la felicidad:
si deseamos tener una larga vida y disfrutar de dicha y
prosperidad en ella, hay que ser justos, buscar la paz, apartarse del mal y las
malas obras, y hacer el bien sirviendo a Dios y a nuestros hermanos, pues los
justos gozan del favor de Dios. El ama a los arrepentidos y humildes de corazón
y cual Padre amoroso nos guía y no nos quita la vista de encima, nos preserva
de todo mal y peligro y nos libra de toda angustia y aflicción.





