miércoles, 3 de agosto de 2016

SALMO 41, PARA PEDIR LA SANACION DE UN ENFERMO GRAVE




SALMO 41,
"ORACIÓN DE UN ENFERMO GRAVE"


Este Salmo es una acción de gracias por la liberación de una enfermedad mortal, que incluye la historia de la enfermedad y de la curación.

Un justo, gravemente enfermo, se siente angustiado porque está abandonado de todos, incluso traicionado por su mejor amigo. Reconoce sus posibles pecados (en el Antiguo testamento la enfermedad era enviada por haber cometido una falta grave, todo dolor físico correspondía a una culpa), y por ello acude y se encomienda a Dios, pide su sanación y la salvación del peligro mortal.

Este Salmo también nos alienta a ser compasivos con los necesitados “El que atiende al verdadero necesitado hace una obra de misericordia”, y «el misericordioso alcanzará misericordia» (Mt 5,7).

Cuando sufrimos físicamente o si el dolor moral nos aflige, rezar este salmo, unidos a Cristo, acrecentará nuestra esperanza.

SALMO 41 (40)

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti».

Mis enemigos me desean lo peor:
«A ver si se muere, y se acaba su apellido».

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:

«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse».

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, ten misericordia de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su pago.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito sea Jehová, el Dios de Israel,
ahora y por siempre.

Amén, amén.
 

OREMOS
 
Oh Dios de toda salud,
no me desampares en momentos tan difíciles,
dame paciencia, fortaleza y esperanza,
mantén fuerte mi fe;
Padre de  toda bondad y misericordia,
acuérdate de este tu siervo .......
que ahora padece y sufre,
y pues grandes y maravillosas son tus obras, 
sáname, líbrame de todo sufrimiento y dolor.

Dios mío a ti me acojo, en ti me refugio,
ven en mi auxilio,
date prisa en socorrerme,
perdona mis faltas y mándame abundancia de tu Luz.

El señor nos bendiga y nos guarde de todo mal.

Así sea.

Rezar tres Padrenuestros y Gloria.
La oración se puede hacer para uno mismo,
o para pedir por un familiar, amigo ...

 
 



1 comentarios:

  1. por mi hijo raymod que le salves de su enfermedad de la piel te pido has el milagro mi jehova

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