Bien amado San
Lucas,
tú que aparte de acompañar a Jesús,
nuestro Maestro y Salvador,
con la doctrina de
tu Palabra,
nos has dado
detalles de la humanidad,
bondad, compasión y divinidad de él,
tú que has estado siempre inspirado
por el divino Espíritu del amor
y demostraste
el amor más puro
por la Santísima
Virgen María
plasmando con cariño en lienzo su bello rostro;
tú que por amor a
los más necesitados
como médico sanabas sus cuerpos y almas,
enséñame a encontrar
la salud de mi alma y corazón.




