¡Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra!,
mirad favorablemente al pueblo que llama a Vos,
y, por la intercesión,
de la Inmaculada y gloriosa Virgen María
del poderoso y bienaventurado San Jorge
y de todos los Ángeles y Santos del Cielo,
escuchad con misericordia, con afecto y bondad
las oraciones que elevamos a las Alturas
para la conversión de los pecadores
y para que se domine la envidia y la maldad.

