La Virgen del Carmen, también conocida como Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su veneración se origina en el monte Carmelo, situado en Tierra Santa, cerca de Haifa, en el actual Israel. A lo largo de los siglos, su devoción se ha extendido por todo el mundo, especialmente a través de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, conocidos como los carmelitas.
ORACIÓN
¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen!
Tú, que miras con ojos de particular bondad al que acude lleno de esperanza ante Ti, mírame benignamente con tus bellos ojos y cúbreme con el maravilloso auxilio de tu maternal y muy eficaz protección.
Amantísima Madre mía, de bondadoso Corazón, Oh María Santísima del Carmen, Tú que eres la Señora llena de piedad que nos ama, recibe mis alabanzas y escucha mi oración.
Tú que eres la que cura nuestras heridas, que sana nuestros cuerpos y almas, que levanta al perdido, socorre al abatido y que ayuda diligentemente al que pasa por fatigas, llena mi corazón de alegría y tiende nuevamente hacia mí esa tu mano misericordiosa, tenme presente en tus pensamientos y ruega y media por mí a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Oh Señora mía, Madre bien amada, fortalece mi flaqueza con tu gracia y con tu poder, ilumina las tinieblas de mi entendimiento con tu sabiduría, con tu saber hacer, aumenta en mí la fe, la esperanza y la caridad.
Adorna mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y muy especialmente de Ti.



