Oh Madre del Divino Redentor,
que, bajo el título que tanto dice de Ti,
Nuestra Señora del Buen Remedio,
acudes con presteza en auxilio
de todos los que te invocamos y llamamos,
de todos los que esperamos en Ti,
danos tus bendiciones y favores,
acógenos bajo tu glorioso Manto de amor,
guárdanos, ampáranos, danos refugio seguro
y extiende sobre nosotros tu protección maternal.
