¡Oh santo Niño
Jesús de las Palomitas!,
Niño hermoso, Niño
bendito, Señor y Dios mío,
Jesús adorado, fuente cristalina de todo bien,
Hijo del Padre, Dios y Hombre
verdadero,
nacido de Santa
María Virgen
que derramas copiosamente sobre nosotros
cada vez que a Ti llegamos y te lo pedimos
las inagotables e inmensas ternuras de tu amor.
