¡Oh santa gloriosa!, bendita
santa Cecilia,
que amaste, primero a Dios y después a tus semejantes
hasta el punto de entregar tu vida al Señor
y tus bienes a los pobres para favorecerlos,
acude a mí en ahora que tengo graves problemas,
que amaste, primero a Dios y después a tus semejantes
hasta el punto de entregar tu vida al Señor
y tus bienes a los pobres para favorecerlos,
acude a mí en ahora que tengo graves problemas,
Tú que fuiste elegida desde la
más tierna infancia
para ser noble y fiel discípula del
gran amor Divino,
y que con celo y caridad
ayudaste a los necesitados
apiádate de mí en estos momentos
tan dificultosos.
