¡Oh Virgen
purísima!, Madre de Dios,
Reina de todo lo creado,
levantada sobre todos los cortesanos del cielo
y más resplandeciente y pura que los rayos del
sol:
tú eres más gloriosa que los querubines,
más santa que los serafines
y sin comparación más sublime y aventajada
que todos los ejércitos del cielo.
