Oh gloriosos y
santos médicos Cosme y Damián,
que desde vuestros
primeros años
cuidasteis y
cultivasteis en el corazón
las semillas de la
fe cristiana,
volver vuestra
compasiva mirada sobre nosotros
que os invocamos con
gran esperanza
y acudimos con
toda confianza
bajo vuestro
poderoso patrocinio.
