dirige benignamente sobre nosotros
tu mirada llena de amor y misericordiosa.
Nosotros,
desde este momento,
te elegimos como nuestro patrón
y ponemos bajo tu amparo particular,
nuestras almas y nuestros cuerpos,
lo que somos y lo que tenemos,
las alegrías y las tristezas,
porque con gran
esperanza en ti esperamos,
y con todo nuestro ser hoy nos confiamos a ti.



