Dulcísima Virgen
María de la Merced,
querida Madre, abogada mía, protectora mía,
guárdame bajo tu manto y ampárame,
líbrame de todo mal, de todo peligro y maldad,
mejora mi vida con tu bendición de paz,
y por favor, sácame de la aflicción que me aqueja.
guárdame bajo tu manto y ampárame,
líbrame de todo mal, de todo peligro y maldad,
mejora mi vida con tu bendición de paz,
y por favor, sácame de la aflicción que me aqueja.
Santísima Madre, encanto de mi
corazón,
embeleso delicioso de mi alma, ante Ti me arrodillo;
ya ves las duras pruebas por las que paso,
yo no tengo otra esperanza, después de Jesucristo,
que Tu, Virgen Santísima de la Meced.
yo no tengo otra esperanza, después de Jesucristo,
que Tu, Virgen Santísima de la Meced.
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