Querido San Miguel Arcángel,
glorioso ser de Luz y señor de la Espada,
tú que custodias nuestros corazones,
aparta de nosotros todo el mal y la maldad,
aleja todo peligro, toda enfermedad
todo aquello que nos pueda dañar y perjudicar,
corta toda injusticia, mentira y traición,

