Divino Niño Jesús, amado mío,
oh querido y dulcísimo Jesús,
dueño de mi
corazón y modelo de mi conducta,
quédate siempre conmigo, no te alejes de mí,
para separarme del mal y hacerme semejante a Ti,
haciendo que crezca en sabiduría y gracia
delante de Dios y de los hombres.
