sábado, 18 de agosto de 2018

NOVENA AL DIVINO NIÑO JESÚS PARA PEDIR IMPOSIBLES (SALUD, AMOR, TRABAJO, NECESIDADES...)




Modo de hacer la Novena cada día:

primero se dicen las ORACIONES DE INICIO
después se lee y medita el DÍA CORRESPONDIENTE
y por último se reza la ORACIÓN FINAL
y se hace la petición. 

ORACIONES DE INICIO 
PARA HACER TODOS LOS DÍAS 

Oh Dios que quisiste glorificar el dulce Nombre de tu Hijo, prometiendo conceder cualquiera cosa 
que por Él se te pidiera, 
por favor acuérdate de tu promesa, 
ya que en ella tenemos puesta toda nuestra confianza, 
y concédenos los favores que con esperanza solicitamos. 

En nuestro interior ciertos estamos de alcanzarlo, 
porque creemos firmemente y sin dudarlo 
que antes pasarán los cielos y la tierra 
que deje de cumplirse la menor de tus palabras. 

 
Gracias sean dadas ya desde ahora a Dios Padre, 
a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo, 
porque nos han dado su amor y nos han socorrido. 

Amén. 

ACTO DE CONTRICIÓN 

Oh Jesús, mi Maestro, mi Señor y Redentor. 
yo me arrepiento de todos los pecados, 
de todas las faltas que he cometido hasta hoy, 
y sabes que me pesa de todo corazón 
porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno y generoso.

Propongo firmemente no volver a pecar, 
y confío en que por Tu infinita misericordia,
y por los méritos de tu Santa Infancia, 
me has de conceder el perdón de mis culpas 
y me has de conducir a la vida eterna. 

Así sea. 

Rezar un Padrenuestro.

¡Oh Divino Niño Jesús! 
confiando en tu infinita misericordia y bondad, 
confiando en el milagroso auxilio que nunca nos niegas, 
quiero hacer con devoción estos nueve días 
para presentarte con sencillez 
mis necesidades espirituales y materiales. 

Cuando vivías entre nosotros los hombres, 
conversabas con tu Padre Celestial, 
en actitud de adoración, alabanza, gratitud y petición. 

Así quiero que sean estas mis oraciones 
que con afecto y humildad te hago llegar. 

Divino Niño Dios, Tú eres quien nos acerca al Padre; 
Tú pides por las dificultades y penas de los hombres, 
Tú eres nuestro poderoso mediador ante Él. 

Hoy te expongo mis propios problemas 
esperando los recibas en tu Sagrado Corazón 
y me concedas tu ayuda para poder solucionarlos. 

Me acojo también a la intercesión de María, 
adorada Madre tuya y también mi bendita madre amada, 
para que, como a Ella, me des fortaleza para aceptar 
y tesón para cumplir siempre tu voluntad.

Así sea.

Rezar un Padrenuestro. 

 

ORACIÓN FINAL 
PARA TODOS LOS DÍAS 

Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la Venerable 
Margarita del Santísimo Sacramento, 
y a través suyo a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras y cargadas de aliento 
para nuestra pobre humanidad abatida y doliente:

“Todo lo que quieras pedir, 
pídelo por los méritos de mi infancia 
y nada te será negado”. 

Hoy con toda mi certidumbre y fe puesta en Ti, ¡oh Jesús!, 
que eres la misma verdad y nunca nos desamparas, 
vengo a suplicarte me escuches y atiendas. 

Por los méritos infinitos de tu Encarnación y de tu Infancia, 
te ruego hagas posible lo que para mi es imposible, 
concédeme la gracia que te estoy pidiendo 
y que como Tú sabes me es tan precisa 
para salir con bien de lo que aflige mi corazón y mi vida: 

(pedir ahora el favor que se desea alcanzar). 

Me entrego a Ti, oh Divino Niño Omnipotente, 
con la seguridad de que prestarás atención a mi súplica, 
me darás el alivio y la solución que busco 
y con tu infinito Amor me colmaras de bendiciones. 

Amén. 

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 


DÍA PRIMERO 

EL AMOR DEL NIÑO JESÚS 
A SU PADRE CELESTIAL 

"...y se oyó del cielo esta voz: Tú eres mi Hijo amado; 
en ti tengo puestas todas mis delicias". (Lc. 3, 22) 

El amor con el cual el Niño Jesús ama a Dios su Padre, 
es el amor más ardiente, el más puro, el más perfecto; 
un amor superior a todo lo que podemos imaginar. 

¡Oh Divino Niño Dios, dulcísimo Niño Jesús! 
sólo Tú amas al Padre Eterno con un amor infinito; 
pero con tu ayuda, quiero de aquí en adelante, 
amarlo con toda mi alma, con todas mis fuerzas 
con todo mi corazón y ser digno-a de su amor. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, caritativo dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA SEGUNDO 

INTERÉS Y AFÁN DEL NIÑO JESÚS 
POR PROCLAMAR LA GLORIA DE DIOS 

...Y el Niño Jesús les dijo: 
¿No sabían que yo debo emplearme 
en las cosas que miran al servicio de mi Padre?
(Lc. 2, 49) 

Ninguna criatura ha deseado jamás
y con más ardor alguna cosa,
como deseó el Niño Jesús glorificar a su Padre Celestial. 
Jesús vivió y se esforzó desde su más tierna edad, 
en hacerlo conocer, adorar, servir y amar; 
esta gloria era el único objeto de sus anhelos. 
Por ello, a la edad de doce años, 
se quedó en el templo de Jerusalén, 
dialogando con los maestros de la Ley, 
sin que lo supieran sus padres. 

¡Oh, mi querido Niño Jesús! 
Enciende en mi alma ese fuego divino; 
destierra de mi corazón el amor propio
y todo lo que no sea Dios o que a Dios no se refiera, 
y que sólo tenga aprecio por lo que puede serle agradable 
y procurarle gloria y amor. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, caritativo dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA TERCERO 

EL INMENSO AMOR DEL NIÑO JESÚS 
A SU MADRE SANTÍSIMA 

"María conservaba todas estas cosas dentro de sí, 
meditándolas en su corazón". (Lc. 2, 19). 

Después del gran amor a su eterno Padre, 
es la Virgen María, su gloriosísima Madre, 
el más ardiente y tierno amor del Niño Jesús, 
el dulce objeto de sus eternas complacencias. 
Ella es la virginal doncella llena de gracia 
que desde siempre eligió para madre suya. 
Por tanto, si queremos agradar al Divino Niño Jesús, 
amemos y honremos a María. 

¡Oh mi amado Jesús, Niño Divino! 
graba en mi alma el ejemplo de tu querida Madre, 
y concédeme la gracia de encomendarme siempre a Ella 
y de amarla con los mismos sentimientos 
que Tú tuviste hacia Ella en tu Divino corazón. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño y generoso dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA CUARTO 

AMOR DEL NIÑO JESÚS A SAN JOSÉ, 
SU PADRE ADOPTIVO 

"...Y vino a Nazaret: y les estaba sujeto". (Lc. 2, 51).

Ciertamente que san José, el esposo de María, 
no era el padre natural de Jesús 
sino la sombra en la tierra de su Padre Celestial. 
Por ello, el Niño Jesús le profesó a José respeto,
fidelidad, veneración y un filial amor. 
Amor que se manifestó especialmente en la obediencia. 
y fue sumiso a las enseñanzas y normas de su padre legal, 
a quien llamó con el dulce nombre de papá. 

¡Oh mi adorable Niño Jesús! 
Regálame la gracia de amar intensamente a San José, 
el árbol que no dio fruto, 
pero sí la sombra que te cobijó en la tierra 
y ahora lo glorificas en el Cielo.

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño y bondadoso dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA QUINTO 

AMOR DEL NIÑO JESÚS 
PARA CON LOS HOMBRES 

Dice Jesús: 
"Como yo os he amado, 
así también amaos los unos a los otros".
(Jn. 13, 34). 

Todas las acciones del bello Niño Jesús 
cuando vivía en Nazaret con la Virgen y san José, 
tuvieron por principio, después de la gloria de su Padre, 
el amor universal, el amor a los hombres. 
En efecto, este amor fue el que lo obligó a dejar su gloria 
para revestirse de nuestra pobre y mortal naturaleza, 
y llevar una vida sometida a extrema pobreza
y a toda clase de privaciones, fatigas y persecuciones, 
hasta morir en una cruz, 
y todo lo aceptó y sufrió con gusto 
para salvarnos y hacernos eternamente felices. 

¡Oh mi adorable Niño Jesús! 
perdona mis olvidos y los de quien no piensa en Ti.
Tu corazón dulcísimo que tanto ha amado a los hombres, 
sólo ha recibido de ellos ofensas e ingratitudes. 

Por este corazón herido por nuestros pecados, 
haz que en adelante no tenga corazón 
sino para amarte a Ti que eres mi único y sumo Bien. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño y amable dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA SEXTO 

SUMISIÓN DEL NIÑO JESÚS 
A LA VOLUNTAD DEL PADRE CELESTIAL 

Dice Jesús: 
"Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre 
que me ha enviado 
hasta llevar a cabo su obra de salvación".
(Jn. 4, 34). 

El Niño Jesús no tuvo jamás otro anhelo 
que el de cumplir la voluntad de Dios su Padre; 
a Él ofreció el sacrificio de su corazón,
rendido en todo a sus órdenes, 
y el sacrificio fue cumplido perfectamente hasta exhalar, 
por obediencia,
el último aliento sobre la cruz. 

¡Oh bello y primoroso Divino Niño Jesús, 
que eres la santidad y la bondad misma! 

Te amo, te adoro y confío en tu misericordia,
quiero constantemente estar unido-a a Ti.

Deseo con todo mi corazón 
que tu santísima voluntad se cumpla en mí, 
en todos los instantes de mi vida. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño Señor y dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA SÉPTIMO 

EL AMOR DEL NIÑO JESÚS AL SUFRIMIENTO 

"...Un escriba se acerco al Maestro y le dijo:
te seguiré adonde quieras que vayas,
y Jesús le dijo: 
Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos; 
pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". 
(Mt. 8, 19-20). 

El Niño Jesús, a quien se debe todo honor y amor 
como el Unigénito del Padre que es, 
viniendo a la tierra pudo haber elegido 
una manera de vivir más feliz, más cómoda y grata,
pero escogió para cuna un pesebre. 
Toda su vida fue cruz y martirio perpetuo 
hasta morir entre las humillaciones, las ofensas,
las injurias y los más crueles tormentos. 
Pero, el pensar que con sus penas nos salvaría, 
le hizo no sólo soportable sino amable el padecer.

¡Oh amabilísimo Niño Jesús!, 
quiero por tu amor y por tus sufrimientos 
tener mi corazón dispuesto a hacer 
todos los sacrificios que exijas de mí, 
sabiendo que esos sacrificios me purificarán el corazón 
y me acercarán a Ti y a tu Verdad y generosidad. 

Jesús, mi dulce amor, hiere e inflama mi corazón 
para que siempre arda de amor por Ti. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA OCTAVO 

LA HUMILDAD DEL NIÑO JESÚS 

Entonces dijo Jesús: 
"...aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón". 
(Mt. 11, 29). 

El Niño Jesús fue humilde de corazón. 
Humilde en su nacimiento, humilde en su infancia, 
humilde en sus actos, en sus Palabras
y  en toda su vida, 
no queriendo ser reconocido 
sino como el hijo de un sencillo carpintero. 

¡Oh Santísimo Niño Jesús, 
mi único Modelo, manso y humilde de corazón! 

Dame la gracia para que, a ejemplo tuyo, 
sea también manso-a y humilde de corazón 
en todas las penas, enfermedades y contrariedades 
que en adelante se presenten en mi vida. 

Amén.


Oh Divino Niño Jesús, pequeño dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 


DÍA NOVENO 

BONDAD Y DULZURA DEL DIVINO NIÑO JESÚS 

"El Niño Jesús crecía y se fortalecía; 
estaba lleno de sabiduría, 
y la gracia de Dios estaba con Él". (Lc. 2, 40). 
"Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura 
y en aprecio ante Dios y ante los hombres". (Lc. 2, 52). 

La bondad, la entrega, el servicio, el amor y la dulzura 
fueron siempre las principales características
del Niño Jesús, Maestro Divino de los hombres. 
Su hermoso rostro y divina mirada, 
cautivaba a cuantos le conocían, 
los cuales llenos de confianza y admiración 
se decían unos a otros: 
"Vayamos a ver al hijo de José y María". 

Adorable Niño Jesús, mi único tesoro,
bendíceme y ruega por mí sin cesar, 
dígnate, dulce Bien mío, derramar sobre mi corazón, 
la dulzura y bondad de tus sentimientos divinos, 
y por los méritos infinitos de tu Santa Infancia,
ten compasión y tiende tus manitas hacia mí
guía mi vida y regálame la gracia 
de un día contemplar tu hermoso Rostro en el Cielo.

Oh Divino Niño Jesús, pequeño dueño mío,
Tú que todo lo puedes y todo lo das, 
ilumíname con tus Enseñanzas, concédeme la paz,
y por el amor que me tienes quédate siempre a mi lado,
dame fuerzas, consuélame, asísteme y bendíceme. 

Amén.+ 


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