domingo, 20 de octubre de 2013

ORACION AL ARCANGEL SAN RAFAEL PARA PETICIONES ANGUSTIOSAS Y DESESPERADAS


Imagen de San Rafael Arcangel con el Pez en su Mano Izquierda

Señor San Rafael mío, Príncipe grande del Cielo,
a vos llego con alegría y contento
para que me remedies esta necesidad mía,
para que me acompañes y guíes
como acompañaste y guiaste al joven Tobías.

¡Oh, fidelísimo compañero y custodio mío!,
destinado por la Divina Providencia
para ser mi guarda tutelar, para ser mi refugio. 
¡Oh celeste protector y defensor mío!,
te ruego que nunca te apartes de mi lado,
y gracias te daré con todos mis afectos, 
por la fidelidad y amor que me profesas
y por los muchos beneficios
que a cada instante estoy recibiendo de ti.

 
Tú velas sobre mí cuando estoy durmiendo, 
cuando estoy triste tú me consuelas,
cuando estoy desmayado tú me alientas,
y apartas de mi lado los peligros presentes, 
me enseñas a prevenir los futuros,
me desvías de los malos y me inclinas a los buenos;
me reconcilias con Dios Padre Todopoderoso
y mucho tiempo hace
que estaría ardiendo en el infierno
si con tus ruegos y gemidos
no hubieras detenido la ira del Señor.

¡Oh san Rafael, mi amado arcángel,
te suplico con humildad ayuda
para resolver esto que hoy tanto me angustia 
y es causa de mi desesperación: 

(haz aquí tu petición). 

San Rafael, alivia mis miserias, 
calma mis dolores y sufrimientos,
no me desampares en las cosas adversas. 

Gloriosísimo príncipe San Rafael
antorcha dulcísima de los palacios eternos,
caudillo de los ejércitos del Todopoderoso,
emisario de la Divinidad, órgano de sus Providencias,
ejecutor de sus órdenes, secretario de sus arcanos,
recurso universal de todos los hijos de Adán,
amigo fidelísimo de tus devotos,
amable compañero de los caminantes,
maestro de la virtud, protector de la castidad,
socorro de los afligidos, médico de los enfermos,
auxilio de los que son perseguidos,
azote de los demonios,
tesoro riquísimo de los caudales de Dios.

Tu eres ángel santo,
uno de aquellos siete nobilísimos Espíritus
que rodean al trono del Altísimo. 

Confiados en el grande amor y ternura 
que has manifestado a los hombres,
te suplicamos humildes nos defiendas,
de las asechanzas y tentaciones del demonio
en todos los pasos y estaciones de nuestra vida,
que alejes de nosotros
los peligros del alma y cuerpo,
poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes
y a los enemigos que nos tiranizan,
que derribes en todas partes,
y principalmente en el mundo católico,
el cruel monstruo de las herejías
y la incredulidad que intenta devorarnos. 

San Rafael, por todo ello, 
te pido, te suplico, seas mi defensa, 
aléjame, líbrame de los peligros
y ayúdame en las tentaciones
para no dejarme vencer jamás,
y lleva ante el acatamiento de Dios
mis oraciones y todas mis obras buenas,
consiguiendo que de esta vida
sea trasladada mi alma en gracia de Jesús, 
de María y José, de Joaquín y Ana, 
y los demás Ángeles y Santos del Cielo. 

Por último te suplico con fervor y esperanza
me alcances del trono de Dios,
a quién tan inmediato asistes,
el inestimable don de la gracia,
para que por medio de ella sea un día 
tus perpetuo compañero en la gloria. 
Amén.

Rezar con gran esperanza y mucha confianza,
nueve Padrenuestros y nueve Glorias.

Recita la oración con detenimiento, dedícale tu tiempo,
y, hazla junto a los rezos, por tres días seguidos.

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