viernes, 1 de noviembre de 2013

ORACION DE SANTA MATILDE PARA LA LIBERACION DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Santa Matilde con el Báculo y el Libro


(UTILIZANDO LA MEDITACIÓN DE PADRENUESTRO)

Padrenuestro que estas en el cielo.

Te ruego humildemente,
eterno, benigno, misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
que Tú mismo has acogido como criaturas tuyas,
a pesar de que ellas no te han amado
sino te han rechazado,
y no te han rendido el honor que te es debido.
En expiación y penitencia
te ofrezco en sacrificio todo el amor y la bondad
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo.
¡Jesús mío, misericordia!

Santificado sea tu nombre.

Te ruego humildemente,
eterno, benigno, misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
que no han glorificado tu santo nombre,
y que con frecuencia,
lo han pronunciado indignamente y con ligereza.
En expiación y penitencia te ofrezco en sacrificio
todas las enseñanzas con las cuales
tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo
ha glorificado en la Tierra tu santo nombre.
¡Jesús mío, misericordia!

Venga a nosotros tu reino.

Te ruego humildemente,
eterno, benigno, misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
que no han anhelado con amor ardiente
y con inmenso deseo tu santo reino.
Por esos muchos pecados,
te ofrezco en sacrificio el poderoso deseo
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo,
con el cual Él desea que todos sean acogidos
en tu santo reino.
¡Jesús mío, misericordia!

Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Te ruego humildemente,
eterno, benigno, misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
que no se han sometido del modo más devoto
a tu santa voluntad,
sino que muchas veces
han actuado según su propio querer,
sustrayéndose así a la observancia de la misma.
En expiación y penitencia,
te ofrezco al Corazón divino
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo
y su gran sumisión.
¡Jesús mío, misericordia!

Danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.

Te ruego humildemente
eterno, benigno y misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
su pesada abundancia de culpas,
porque no han amado a sus enemigos
y no han querido perdonar.
En expiación y penitencia por estos numerosos pecados,
te ofrezco en sacrificio las Santas Palabras
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo,
con las cuales dijo desde la cruz:
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”
¡Jesús mío, misericordia!

No nos dejes caer en la tentación.

Te ruego humildemente
eterno, benigno y misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
que no han opuesto resistencia alguna
en las grandes tentaciones,
cediendo a las seducciones del Maligno
y que por lo tanto se han precipitado en la ruina.
En expiación y penitencia,
te ofrezco la amorosa y obediente sumisión
y todo el amargo sufrimiento y la muerte
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo.
¡Jesús mío, Misericordia!

Líbranos de todo mal.

Te ruego humildemente
eterno benigno y misericordioso Padre,
que perdones a las pobres almas
y las lleves junto a tu amadísimo Hijo
y Señor Nuestro Jesucristo
al reino de la gloria,
donde Tú vives por siempre.
¡Jesús mío, misericordia!

Amén.
 
Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.
 
 


 

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