lunes, 18 de julio de 2016

MILAGROSA VIRGEN DE FATIMA, NOVENA PARA PEDIR LA SANACION DE UNA PERSONA ENFERMA





OFRECIMIENTO
(PARA TODOS LOS DÍAS)

Dios Todopoderoso y Eterno que has querido
según lo anunciaste en profecías a lo largo de los siglos,
y por boca de tu Mensajero

al llegar la plenitud de los tiempos,
que tu Hijo se encarnara en el seno de la Virgen,
escucha nuestras humildes y sentidas súplicas
y concédenos gozar siempre de la protección de María,
a quien proclamamos con firmeza y llenos de fervor
admirable Madre del Verdadero Dios.
Por nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina Contigo y el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Amén.


ORACIÓN INICIAL

(PARA TODOS LOS DÍAS)

Oh Santísima Virgen María,
amantísima Señora que eres nuestro escudo y defensa
en todas nuestras necesidades y tribulaciones
y eres salud de los enfermos,
escucha mis rezos y ten a bien aceptar mis suplicas.

Reina del Rosario y Madre de misericordia,
que te dignaste manifestar en Fátima
la ternura de tu dulce e Inmaculado Corazón
trayéndonos mensajes de salvación y de paz,
escucha con piedad nuestras peticiones.

Confiados en tu generoso amor maternal
y agradecidos a las bondades

de tu amantísimo Corazón que nunca abandona,
venimos hasta tus plantas llenos de esperanza
para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor.

Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor,

y el favor que con fe pedimos en esta Novena,
si ha de ser para mayor gloria de Dios,

honra vuestra y provecho de nuestras almas.

Así sea.

Rezar la oración del día correspondiente.


ORACIÓN FINAL
(PARA TODOS LOS DÍAS)


Oh queridísima Virgen de Fátima,
a ti acudimos en nuestras adversidades,
con la filial confianza y esperanza
que nos inspira tu gran comprensión y misericordia,
tantas veces experimentadas por nuestros padres.

No desoigas nuestras suplicas;
concédenos lo que con fe pedimos,
si es conforme a la voluntad de tu Santísimo Hijo
y para su mayor gloria;
haz, Señora, que los que te honramos en la tierra,
merezcamos verte y gozar de tu amable compañía
junto a vuestro Hijo Jesús en el Cielo.

Amén.

(Pídase el favor que se desea alcanzar en esta Novena
por intercesión de la milagrosa Señora de Fátima).

¡Oh Dios, cuyo Unigénito,
con su vida, muerte y resurrección,

nos mereció el premio de la salvación eterna!

Os suplicamos nos concedas que,
meditando los misterios del Santísimo Rosario
de la bienaventurada Virgen María,
imitemos los ejemplos que nos enseñan
y alcancemos el premio que prometen,
así como la gracia que con tanta fe e inmensa esperanza
hemos solicitado en estos nueve días.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


DÍA PRIMERO

 
Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la ORACIÓN INICIAL.

El Ángel de la Paz se aparece a los tres pastorcitos,
se postra de rodillas y pegando la frente al suelo
les enseña a rezar repitiendo tres veces:

“Oh, Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.
Os pido perdón por los que no creen, no adoran,
no esperan ni os aman”.

Les asegura que:
“si oran con humildad, confianza y amor reparador,
los Corazones de Jesús y María
escucharán sus plegarias”.

Desde hoy quiero imitar al Ángel
y a los tres pastorcitos.
Ayúdame, te lo ruego, Madre mía.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

Te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.



DÍA SEGUNDO

Comenzar con EL OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

La segunda vez el Ángel de Portugal
se aparece a los tres devotos niños
notificándoles que los Corazones de Jesús y María
tenían designios de misericordia sobre ellos.

“Ofreced, les dice, oraciones y sacrificios
en reparación de los pecados
y para obtener la conversión de los pecadores.
Aceptad con resignación los padecimientos. 

Así vendrá la paz”.

Quiero seguir ese consejo.
Ayúdame, oh Madre mía,
a ser alma orante y reparadora.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.
Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!
Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.
Hacer la oración FINAL.


DÍA TERCERO

 Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

La tercera vez quien se aparece

es el Ángel de la Eucaristía.

Trae en sus manos un cáliz y una hostia.

Dejándolos suspensos en el aire,
se arrodilla suplicando así:

“Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
os adoro profundamente, 

y os ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Nuestro Señor Jesucristo,
presentes en todos los Sagrarios del mundo,
en reparación de los ultrajes que se infieren.

Por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón
y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María
os pedimos la conversión de los pecadores”.

Les da la Comunión, y ellos se sienten fortalecidos.

Madre ayúdame,

yo también quiero adorar, alabar,
suplicar y comulgar a menudo.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor

y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA CUARTO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

Se les aparece por primera vez la Santísima Virgen.

Les dice que viene del Cielo;
que no teman, y que les va a hacer bien.

Quiere que la visiten los días 13 de cada mes.
Les pregunta si están dispuestos a sufrir en reparación
por las blasfemias e injurias a su Inmaculado Corazón.


Contestan los niños que quieren padecer
por todas esas intenciones
y rezar todos los días el Rosario para obtener la paz.

OH, Madre mía, yo quiero ser tu hijo fiel.
Hago propósito de obedecerte y amarte
a imitación de los tres pastorcitos.
Ayúdame.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA QUINTO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

La Santísima Virgen confía a los niños un secreto
para bien de ellos, pero no para enriquecerse.
Les dice que su Hijo Jesús quiere servirse de Lucía
para dar a conocer y amar

la devoción a su Inmaculado Corazón
rodeado de punzantes espinas,
que simbolizaban los agravios de los hombres.

Quiero, oh Madre mía, consolarte y desagraviarte.
Inspírame y ayúdame.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA SEXTO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

En la tercera aparición, la Santísima Virgen les enseña
que al ofrecer los sacrificios deben decir así:

“Oh, Jesús, lo hago por tu amor,
por la conversión de los pecadores
y en reparación de las injurias cometidas
contra el Inmaculado Corazón de María”.

Al retirarse les muestra el infierno.
Un mar de fuego.
En él oscuros demonios.
Los pecadores eran devorados por las llamas
entre gritos y lamentos.

La vista de la Blanca Señora les conforta.
Les asegura que al fin triunfará su Inmaculado Corazón.

Madre me consagro a Ti y me comprometo a serte fiel.
Dame perseverancia para que pueda hacerlo.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......
te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y  su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,

y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA SÉPTIMO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

Después de la visión del infierno
tomaron más en serio la vida.

Jacinta pensaba en la eterna condenación
de los que morían sin confesarse.
Francisco se acordaba de Jesús Sacramentado,
olvidado, ofendido y muy triste.
Lucía añoraba el cielo.

Los tres intensificaron oraciones, ayunos
y toda clase de mortificaciones.

Repiten sin cesar la jaculatoria
que la misma Blanca Señora les enseñara:

“Oh, Jesús mío, perdónanos nuestras culpas,
presérvanos del fuego del infierno,
y lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”.

Así quiero vivir, pensar y orar yo también.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,

pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......
te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remitan sus síntomas y su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA OCTAVO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

Los pastorcitos fueron perseguidos y encarcelados.
En la prisión hacen de piadosos misioneros
enseñando a los presos a rezar el Rosario.

Dan ejemplo de resignación.

No se apropian las limosnas de los peregrinos.
Son para pagar los gastos de la fiesta
y para construir la capilla.

Dicen: muchos van al infierno
porque no tienen quien se sacrifique y ruegue por ellos.

Como los niños voy a perseverar,
y rezaré el Rosario, con esas intenciones.

Para curar el cuerpo,
antes hay que limpiar el alma de pecado.

Quiero con tu gracia, Madre Mía,
llevar a la práctica esos consejos.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......

te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.  

 Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remita sus síntomas y dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

Hacer la ORACION FINAL.


DÍA NOVENO

Comenzar con el OFRECIMIENTO
y la oración INICIAL.

En la sexta aparición la Virgen se manifiesta abiertamente:

“Soy, dice, la Virgen del Rosario
y vengo a exhortar a los fieles
que abracen una vida cristiana”.

La Virgen dice que quiere una capilla en su honor,
y que se persevere en el rezo del Santo Rosario.

Pues así se obtendrá la paz.

Les dice que el Señor está demasiado ofendido,
y da prueba de la verdad de sus apariciones
con el milagro del sol danzando por los espacios,
que asombró a los 70 mil peregrinos
que contemplaron el espectáculo.

Oh, Nuestra Señora de Fátima,
quiero vivir tu Mensaje Celestial
y además practicarlo para merecer tu protección
y lograr la ansiada paz mundial.

Así sea.

Dulcísima Reina mía,
Virgen de las fuentes milagrosas,
te pido me ayudes en todas mis necesidades,
pero, en especial, quiero pedirte por la salud de .......
te ruego extiendas tus manos milagrosas
y cures y des sanidad completa a …….

Concédele tu asistencia y alivia sus dolores,
dale la fuerza que tanto necesita para seguir luchando,
dale ganas de vivir y calma su padecer.

Recibe a ……. en tu maternal regazo,
haz que en breve remita su dolor
y se recupere totalmente de su enfermedad.

Oh Madre mía, sé que escucharás,
y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida,
pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús.

Amén.

Blanca y Peregrina Señora del Rosario
aquí tienes a tu hijo-a …….,
sé Tú, Virgen Santísima
quien le devuelva la salud perdida!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía
y la de todos los que en Ti confían!

 Rezar Avemaría, Padrenuestro y Gloria.

 Hacer la ORACION FINAL.





 

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