viernes, 8 de noviembre de 2013

NOVENA AL SANTO NIÑO DE LAS SUERTES PARA UNA GRAVE NECESIDAD


El Niño de las Suertes Descansando sobre una Calavera


(Todos los días):
Puestos delante de una imagen
del Santo Niño Jesús de las Suertes: 

Por la señal * de la santa Cruz *
de nuestros * enemigos * líbranos, Señor * Dios nuestro.
* En el nombre del Padre *
y del Hijo * y del Espíritu Santo, *

amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

(Para todos los días)

Dios mío, que bajaste del cielo por amor a nosotros,
naciendo, viviendo y muriendo en la mayor pobreza,
sólo para rescatarnos
 y para enseñarnos con tu vida y ejemplo
el camino de la vida eterna: 
me duele de todo corazón el haberte ofendido
y me propongo,
ayudado con tu divina gracia,
no volver a disgustarte más con pecado mortal alguno,
 
amén.

ORACION INICIAL

(para todos los días)

Vuelve, Niño amable, tu rostro hacia mí,
dame que yo viva sólo para Ti;
dame que en tu gracia acierte a morir,
para que así pueda por siempre decir
que no sé qué tengo desde que te vi,
Santo Niño Jesús de las Suertes,
 ten piedad de nosotros.

Oh Jesús, ¿qué podré darte,
cuando tengo como única propiedad
un corazón afeado con el pecado? 
Toma este corazón, acéptalo y purifícalo,
para que de hoy en adelante
no lo emplee más que en amarte. 

Amén.

ORACIÓN FINAL

(al final de todos los días)

¡Oh misericordia de Dios!,
¡Cuán grande es tu bondad!,
pues unidas la naturaleza divina con la humana,
el Creador con su criatura,
por medio de la gracia, has vencido el pecado:
Ilumínanos, Señor,
y haz arder nuestros corazones
con el esplendor de tu gloria
para que te conozcamos, te amemos y te imitemos.

Dios todopoderoso y eterno que,
con la venida de tu Hijo,
has hecho resplandecer sobre el mundo una luz nueva, concédenos, que así como Jesucristo,
al nacer de la Virgen María,
ha querido compartir nuestra condición humana,
así también nosotros lleguemos a compartir en su Reino
la gloria de su divinidad. 

Por Jesucristo, nuestro Señor. 

 Amén.

PRIMER DÍA

REFLEXIÓN

¡Oh Alma!,
¿Por qué preocuparte por lo que has de decir
al Santo Niño Jesús? 

No es buen amor el que prepara
lo que ha de decir a un ser querido. 

¿No sabes que tu silencio es su alabanza,
que tu tartamudez, tu confusión, tu impotencia
le hablan más que mil palabras? 

Y entre estas maneras de hablar,
¿temes que el lenguaje te falte?

ORACIÓN

Al Niño Jesús, nuestro Salvador,
cantemos sus alabanzas y pidámosle su bendición. 

¡Oh Santo Niño Jesús de las Suertes!,
hazme muy devoto de tu Santísimo Sacramento,
de tu Madre, María Inmaculada
y del Patriarca San José.  

 Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

SEGUNDO DÍA

REFLEXIÓN

El nombre de Jesús, dice San Juan Crisóstomo,
es un nombre en donde están contenidos todos los bienes.
 
Nombre, añade Orígenes,
que acredita la omnipotencia del que se distingue con él. 

Bendito sea para siempre este sagrado Nombre
que nos acerca a Dios y nos hace entrar en su presencia.

ORACIÓN

¡Oh Jesús, Niño fuerte y dulce cazador de corazones! 

Contigo nada he de temer aunque tiemble la tierra
y todo se cierna sobre mí. 
Roba totalmente mi corazón
y hazlo completamente tuyo,
de María Santísima y del Patriarca San José.

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

TERCER DÍA

REFLEXIÓN

En Jesús nos ama el Padre,
en Jesús nos oye,
en Jesús nos perdona,
en Jesús nos consuela,
en Jesús nos ayuda,
en Jesús nos corona y glorifica. 

Viendo en nosotros el rasgo fisonómico de su amado Jesús,
el Padre reconoce a sus hijos. 

Todos nosotros, viviendo en Jesús,
no somos para Él otra cosa
que su muy dulce y amado Hijo
en quien tiene, desde la eternidad,
todas sus complacencias.

ORACIÓN

¡Oh Jesús, Niño afable y bondadoso!,
cosas grandes se han dicho de Ti: 
Tú eres la Ciudad de Dios
y los que habitan en Ti viven con alegría y placer. 
Haz que yo viva y muera en tu Corazón Eucarístico,
junto con María y José.

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

CUARTO DÍA

REFLEXIÓN

¿Qué persona llegó jamás a tal extremo de pobreza que,
por falta de otro abrigo mejor,
viniese a reclinar a su hijo en un pesebre? 

¿Quién juntó en uno,
dos extremos tan distantes como son Dios y el pesebre? 

¿Qué cosa más baja que el pesebre,
que es lugar para animales,
y qué cosa más alta que Dios,
que está asentado sobre querubines? 

Pues, ¿cómo considerar estos extremos tan distantes,
Dios en un establo, en un pesebre, llorando de frío
y envuelto en pañales?

ORACIÓN

¡Oh Niño divino, Santo Niño Jesús de las Suertes,
encanto y gloria del cielo y de la tierra!,
Tú eres nuestro dulce amparo y fortaleza,

Tú nuestra ayuda en las tribulaciones y trabajos: 
ayúdanos pues en nuestras necesidades,
y concédenos un ardiente amor
a tu Sagrada Eucaristía,
a María Virgen y al Señor San José.

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

QUINTO DÍA

REFLEXIÓN

Ven, Santo niño de las Suertes, a este corazón,
toma los brazos que el deseo de esta alma te ofrece;
acepta el hospedaje que este corazón desea hacerte;
quédate Tú en mí y haz tus delicias en mí,
alégrate en mí;
muéstrame la hermosura y gracia de tu belleza
y con esa blandura de cordero
enternece la dureza de mi corazón.

ORACIÓN

¡Oh amado Santo Niño Jesús de las Suertes!,
haz que los montes de nuestra soberbia y vanidad
se derritan como si fuera cera
ante el fuego del amor inefable de tu dulcísimo Corazón;
haz que se derrita mi corazón
en los ardores de una grande y constante devoción
a tu Sagrada Eucaristía,
a la Virgen Santísima y al Señor San José. 

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

SEXTO DÍA

REFLEXIÓN

En el Sagrario estas, Santo Niño de las Suertes,
¡vivo, amoroso; no en figura, sino en realidad!. 

Allí está guardando para nuestros dolores,
eficaces consuelos;
para nuestras tristezas, suaves sonrisas… 

Allí está esperándonos día y noche,
solo casi siempre;
humilde y pobre muchas veces;
ofendido y ultrajado, con sobrada frecuencia.

ORACIÓN

¡Oh Niño Santo!, lleno de bondad y misericordia. 

Cuida de mí, ampárame, protégeme
y arráncame de los peligros que rodean mi alma. 

Enciende en mi corazón el fuego de tu Eucaristía
con el de la Santísima Virgen María y el Señor San José. 

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

SÉPTIMO DÍA

REFLEXIÓN

¡Dios Niño, Dios Niño!

¿Quién, si la fe no se lo hubiese enseñado,
imaginaría ser posible la unión de estas dos palabras
que tan dulcemente suenan siempre a nuestros oídos
y que, aún hoy con sólo su recuerdo,
traen alegre y regocijado a todo el mundo?

ORACIÓN

¡Oh Santo Niño Jesús de las Suertes!
haz que te ame sin cesar
y sea muy amante de tu Sagrada Eucaristía,
de la Virgen Santísima y del Patriarca San José.

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

OCTAVO DÍA

REFLEXIÓN

¡Amemos a Jesús!,
¡alabemos a Jesús tanto como le aman y lo ensalzan
su eterno Padre y su bondadosísima Madre! 

¡Amemos a Jesús y alabemos a Jesús,
tanto como lo han amado y alabado
sus amigos y escogidos
en toda la redondez de la tierra! 

¡Amemos a Jesús
y alabémoslo ahora y por todos los siglos!

ORACIÓN

¡Oh Niño Santo de las Suertes, tierno y hermoso!,
cuyo Corazón abrasado nos ama: 
enciérrame en Él
y dame un tierno amor a tu Sagrada Eucaristía,
a la Virgen Santísima y al Señor San José. 

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición)

NOVENO DÍA

REFLEXIÓN

Arrodíllate delante de aquel Santo Niño;
abrázate de aquellos pies tan tiernos de tu Creador;
aprieta los labios y dale un y mil besos;
venza el amor al temor
y el afecto venza a la vergüenza;
dile con devoción, con humildad y agradecimiento
todo cuanto le amas y le necesitas.

Te Adoro dulcísimo Niño Jesús de las Suertes;
te adoro junto con todos los que te aman. 

¡Oh Rey Emanuel, Príncipe de la Paz, Luz de las personas!,
a Ti sea dada la Gloria por los siglos de los siglos. 
Te abrazo fuertemente y no dejes que me aparte de Ti

ORACIÓN

¡Oh mi Niño querido!
Fortifícame y perdóname todos mis pecados e ingratitudes. 

Recibe mis humildes acciones de gracias
por los beneficios que hasta hoy me has concedido,
y por los que, Tú que nunca me abandonas,
me seguirás concediendo,
y desde hoy y para siempre
hazme firme en la fe,
grande en la esperanza
y totalmente inflamado en el amor a ti
que estás en la Sagrada Eucaristía,
a la Santísima Virgen y al castísimo Patriarca San José. 

Amén.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

(hacer la petición confiando plenamente en la bondad,
misericordia y poder del santo Niño de las Suertes ).


 

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